Jeep Compass, exclusividad y estilo americano en un segmento liderado por los japoneses
Desde hace más de una década, miles de usuarios argentinos decidieron, a la hora de cambiar de vehículo, bajarse de un automóvil y subirse a una 4x4.
Las razones son diversas. Entre algunos de los argumentos más comunes aparecen la ventaja de tener mayor espacio interior; disfrutar de una posición de manejo más elevada y, por lo tanto, con mayor visibilidad; sentirse más seguros en un vehículo de porte mayor y, por supuesto, la ventaja de transitar no sólo por el asfalto, sino también por caminos fuera de ruta, en especial durante las vacaciones o el tiempo libre.
Pero, claro, los fabricantes mundiales, en especial en Estados Unidos, Inglaterra y Japón, lanzaban al mercado modelos de gran tamaño, diseñados para el todo terreno.
Sin embargo, muchos de los compradores de todo el mundo, incluidos los argentinos, rara vez necesitaban esa mecánica concebida para condiciones extremas.
Advertidos de eso, los asiáticos (cuándo no) entendieron rápidamente cuál era el producto ideal para muchos compradores.
Tendría que tener el confort de un automóvil y mayor espacio interior, pero sin exagerar; tracción en las cuatro ruedas, pero con una mecánica más liviana, pues la idea no es atravesar el Amazonas, sino circular fuera del asfalto muy pocas veces al año. Así nacieron los 4x4 compactos o livianos, y apenas lanzados fueron un éxito de ventas en todo el mundo. Ante ese desarrollo, las respuestas no se hicieron esperar. Se sabe: la lucha por los mercados es una batalla que se libra día a día y palmo a palmo.
Ahora llega a la Argentina un nuevo producto que peleará en un segmento dominado por los modelos japoneses y coreanos. Se trata del Jeep Compass, un 4x4 liviano, con motor naftero, que conjuga el confort de un automóvil, pero que, al mismo tiempo, honra la tradición de una marca sinónimo de off-road.
Innovador dentro de la marca, es el primer modelo con motor transversal.
El frente es bien Jeep, con la tradicional parrilla de siete rejillas. El verdadero cambio está en los laterales y la parte posterior del auto, con líneas más europeas.
Desarrollado sobre la misma plataforma que el Dodge Caliber, con el que comparte mecánica, no es de extrañar el confort de marcha. El interior es cómodo, con buena posición de manejo y comandos bien ubicados.
Los clientes podrán elegir entre versiones Sport o Limited (con mayor lujo) y caja manual de cinco velocidades o automática de transmisión variable continúa con autostick.
En el equipamiento se destacan los sistemas antivuelco, ABS, de estabilidad y los airbags. En el uso diario, el conductor puede dejar que el sistema distribuya la tracción a las cuatro ruedas cuando es necesario. Pero para salir del asfalto, puede conectar la 4x4 permanente. Aunque no tiene baja, se trata de un Jeep y quisimos comprobar si este modelo compacto está a la altura de la marca.
Disminuimos la presión de los neumáticos a 18 libras, conectamos la 4x4 y encaramos los médanos. Con la caja automática, optamos por la opción secuencial para llevar el motor siempre por encima de las 4000 vueltas.
En verdad, pese a no tener baja, el Compass fue una sorpresa. Se movió con agilidad, a condición de mantener el motor alegre. Nos animamos a encarar médanos de distintas alturas y pendientes, y siempre salió airoso.
Como dijimos, no está pensado para el todo terreno extremo. Pero con un precio por encima de los 30.000 dólares, el Compass es una muy buena alternativa en el segmento de los 4x4 compactos y llega para pelear con las marcas asiáticas que, por ahora, llevan la delantera.




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